En cualquier parte del mundo podemos encontrar sitios con una gran necesidad de ayuda y de una mayor justicia social. El camino de la vida nos ha conducido esta vez a Satipo, en Perú. Concretamente al barrio de Natalio Sánchez. Aquí, un comedor de beneficencia para niños desfavorecidos, y que viven en una situación de completo desamparo, necesita de nuestro aporte económico para poder subsistir.
Apadrinando a uno de estos niños vamos a conseguir asegurarles la comida y la asistencia a la escuela, y esto es darles una esperanza en el futuro.
Gracias.